LA DOCTRINA DE LAS ÚLTIMAS COSAS

Tratamientos Modernos De La Escatología

En muchos aspectos la historia de la escatología guarda paralelismos con la doctrina del Espíritu Santo. En ambos casos se elaboró una posición formal bastante pronto que acabó formando parte de la ortodoxia.

La Muerte: Un Factor Innegable En El Futuro De Toda Persona

Hay una afirmación directa de este hecho en Hebreos 9:27: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” El pensamiento también está por todo 1 Corintios 15, donde leemos sobre la universalidad de la muerte y el efecto de la resurrección de Cristo. Aunque se dice que la muerte ha sido vencida y su aguijón eliminado por la resurrección (vv. 54–56), no se sugiere que no vayamos a morir. Pablo desde luego anticipó su propia muerte (2 Co. 5:1–10; Fil. 1:19–26).

La muerte es una faceta de la escatología que casi todos los teólogos y creyentes y desde luego las personas en general reconocen. La única excepción parecen ser los cristianos cientistas, que cuestionan la realidad tanto de la enfermedad como de la muerte. No obstante, incluso este grupo, tras la negativa inicial, al final acabó reconociendo que su fundadora Mary Baker Eddy, había muerto. Seguir leyendo…

Erickson, M. J.

Perspectivas Sobre El Milenio y La Tribulación

La palabra milenio significa «mil años» (del lat. millenium, «mil años»). El término viene de Apocalipsis 20:4–5, donde dice que ciertos individuos «volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años … Los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años«

AMILENARISMO

De acuerdo con esta posición el pasaje de Apocalipsis 20:1–10 describe la presente era de la iglesia. Esta es una era en la que la influencia de Satanás sobre las naciones ha sido reducida bastante de manera que se pudiera predicar en todo el mundo el evangelio.

POSTMILENARISMO

Posmilenarismo. El prefijo pos- significa «después». De acuerdo con este punto de vista, Cristo regresará después del milenio.

PREMILENARISMO

Premilenarismo Clásico o Histórico: El prefijo «pre-» significa «antes», y la posición «premilenaria» dice que Cristo regresará antes del milenio. Este punto de vista tiene una larga historia desde los primeros siglos en adelante.

EL PREMILENARISMO

5.0 01 Louis Berkhof Puesto que el premilenialismo no siempre ha tomado la misma forma, tal vez sea bueno indicar brevemente la forma que ha

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EL POSTMILENARISMO

5.0 01 Wayne Grudem De acuerdo con este punto de vista, el progreso del evangelio y el crecimiento de la iglesia se incrementarán gradualmente, de

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EL AMILENARISMO

5.0 01 Wayne Grudem De acuerdo con esta posición el pasaje de Apocalipsis 20:1–10 describe la presente era de la iglesia. Esta es una era

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EL MILENIO

5.0 02 Perspectivas Sobre El Milenio y La Tribulación Millard J. Erickson El milenio hace referencia a el reinado de Jesucristo en la tierra. Se

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LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

5.0 01 Los incrédulos pueden hacer predicciones razonables sobre eventos futuros basadas en patrones de los acontecimientos pasados, pero está claro que de acuerdo con

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LA REALIDAD DE LA MUERTE

5.0 01 La muerte es una faceta de la escatología que casi todos los teólogos y creyentes y desde luego las personas en general reconocen.

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Thomas P. Nass

¿Cómo Podemos Saber Sobre el Futuro?

En la antigua Roma, cuando había que tomar la decisión de si Roma iba a la guerra o no, se podía esperar que el senado romano debatiera intensamente el tema; algunos iban a opinar a favor y otros en contra. Pero también se podía contar con que, en algún momento de la discusión, ocurriera algo más; había que consultar a unos hombres llamados augures, para saber cuáles eran los pronósticos. Los augures tenían que hacer algo para determinar si los dioses estaban o no estaban a favor de la acción. Con frecuencia estudiaban el vuelo de las aves.
A través de la historia humana, los humanos se han esforzado para tratar de conocer el futuro, y han sido increíblemente creativos para idear métodos. Los antiguos griegos examinaban las entrañas de los animales; durante el Renacimiento, estudiaban el movimiento de los cuerpos celestes con la astrología; algunos buscaban mensajes en hojas de té. Incluso en nuestra propia época, la gente busca en bolas de cristal y en las palmas de las manos de las personas; utilizan tablas ouija y las cartas del tarot. La gran pregunta es: ¿Cómo podemos saber algo sobre el futuro?


Sólo Dios conoce el futuro

La sencilla verdad es que sólo Dios conoce el futuro. Según lo que dice la Biblia, Dios tiene “planes” para el futuro (Salmo 33:11), y sin duda esos planes se realizarán (Isaías 14:24). Dios determina dónde han de vivir las naciones de la tierra (Hechos 17:26); Dios tiene registrados en su libro cada uno de nuestros días como individuos (Salmo 139:16); Dios determina cuándo caen a tierra los pajarillos (Mateo 10:29).
Eso no quiere decir que Dios predetermine el mal y el pecado, sino que Dios dirige la historia, y sabe todo lo que va a ocurrir. En su omnisciencia, Dios conoce incluso el futuro potencial; sabe lo que podría ocurrir sobre la tierra si los humanos tomaran una decisión diferente en su libertad (1 Samuel 23:9–13).
La facultad de conocer y predecir el futuro es exclusiva del verdadero Dios; ningún otro espíritu ni supuesto “dios” lo puede hacer. Los capítulos 41 a 48 de Isaías hacen énfasis especial en este punto; en ellos el Señor lanza un reto, sabiendo que nadie lo puede cumplir: “Que se acerquen [los dioses falsos] y nos anuncien lo que ha de venir.… dadnos noticias de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses” (Isaías 41:22, 23). El Señor dice “Yo soy Dios y no hay otro Dios, ni nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46:9, 10; vea Isaías 45:21). Ciertamente, “la facultad de conocer y controlar el futuro es lo que diferencia al Señor, el verdadero Dios, de todos los dioses falsos”.
Un síquico humano puede hacer conjeturas sobre el futuro; el diablo y los espíritus malos, pueden hacer predicciones razonables con base en la observación que hacen de la historia humana y en sus malas intenciones para el futuro. Los médiums le pueden sacar provecho al conocimiento especial que tienen del mundo los espíritus malos, pero ninguno de ellos puede conocer el futuro; sólo Dios lo conoce. “A pesar de lo que afirman los adivinos y los que dicen que hablan con los muertos, Satanás y los difuntos nada saben sobre el futuro, excepto la certeza de su condenación”.
Entonces, ¿dónde podemos hallar información confiable respecto del futuro? Sólo en Dios, porque él es el único que conoce el futuro.


Dios ha revelado algunos aspectos del futuro

Cabe destacar que Dios, en su gracia, ha querido revelarle muchos eventos futuros a su pueblo, a través de los años. Dios no ha mantenido completamente oculto el futuro; en realidad se complace en mostrarse como el verdadero Dios al predecir las cosas antes de que ocurran. Dios dice: “He aquí, ya se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré saber” (Isaías 42:9). Amós dijo con jactancia: “Porque no hará nada Jehová, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Daniel dijo que Dios es “el que revela los misterios” (Daniel 2:29, 47).
Jesús estuvo siempre dispuesto a predecir eventos futuros, mientras estuvo sobre la tierra (Mateo 24:25). Jesús prometió también que el Espíritu Santo les iba a seguir revelando las cosas futuras a los apóstoles, después de que él se fuera; dijo: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13).
El Señor ha utilizado muchos métodos para revelar el futuro. En la época del Antiguo Testamento, algunas veces utilizó el Urim y el Tumim (1 Samuel 28:6; Esdras 2:63) y el efod (1 Samuel 30:7, 8). Nadie sabe con exactitud qué eran esos objetos; sin duda eran objetos que cargaban o llevaban puestos los sacerdotes. Quizás eran piedras especiales que Dios usaba para revelar su voluntad. En los dos testamentos Dios utilizó sueños y visiones (Daniel 2:1–47; Apocalipsis 4:1). En los dos testamentos levantó profetas que hablaron y escribieron bajo inspiración divina (1 Reyes 20:13, 14; Hechos 11:27, 28).


Hoy nuestra fuente segura de información es la Biblia

Dios les ha revelado los eventos futuros a las personas de todas las generaciones haciendo que estén escritas en la Biblia. La Biblia es un libro inspirado por Dios. Según 2 Timoteo 3:16, toda la Escritura del Antiguo Testamento es “inspirada por Dios”. Dios guio a los autores, de modo que escribieron exactamente lo que él quiso que escribieran. Pedro agregó: “Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20, 21). Lo mismo se puede decir del Nuevo Testamento (1 Corintios 2:13; 2 Pedro 3:15, 16).
El propósito principal de la Biblia no es revelar el futuro, su propósito principal es llevar a las personas a la fe en Jesucristo como el Salvador del pecado. El apóstol Juan dijo: “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).
Sin embargo, Dios incluyó una gran cantidad de profecía predictiva en la Biblia. Un erudito ha calculado que del total de los 31, 124 versículos de la Biblia, 8, 352 versículos (o el 27 por ciento) incluyen profecías que predicen o anuncian algo en el futuro. Algunos de esos versículos son profecías del Antiguo Testamento que se cumplieron en la vida, muerte, y resurrección, de Jesús. Algunas son profecías de corto plazo que ya se han cumplido en la historia humana; otras aún no se han cumplido. Algunas secciones de la Biblia están especialmente llenas de profecía. El propósito expreso del libro de Apocalipsis, por ejemplo, es el de “manifestar las cosas que han de suceder pronto” (Apocalipsis 1:1, 19; 4:1; 22:6).
Toda la profecía predictiva de la Biblia es 100 por ciento verdadera y exacta, porque la Biblia viene de Dios, que es el único que conoce el futuro. Dios hará todo lo que ha prometido (Números 23:19; Isaías 44:26; 46:11; Jeremías 1:12). “La Palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:25). Las palabras de Jesús “nunca pasarán” (Mateo 24:35; Marcos 13:31; Lucas 21:33). Las predicciones del libro de Apocalipsis son “fieles y verdaderas” (Apocalipsis 21:5; 22:6).
Aunque parezca que tarda en venir el cumplimiento de una profecía de la Biblia, todo ocurrirá como está escrito. Habacuc dijo: “Aunque la visión tarda en cumplirse, se cumplirá a su tiempo, no fallará. Aunque tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3).
La Biblia es nuestra única fuente segura de información sobre el futuro. Así como el feto recibe su alimentación por medio del cordón umbilical, nosotros recibimos toda la información sobre el futuro por medio del maravilloso conducto de la Biblia. El profesor Siegbert Becker del Seminario Luterano de Wisconsin (1914–1984) dijo: “el futuro es un libro cerrado a los hombres, y cualquiera que intente descubrir los secretos del futuro, aparte de la revelación de Dios hace una búsqueda ilegítima”.
Moisés dijo: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta Ley” (Deuteronomio 29:29).


La Biblia está llena de profecías que se han cumplido

Un escéptico puede cuestionar las afirmaciones que se hicieron en la sección anterior, de esta manera: “¿Cómo puede estar tan segura una persona de que la Biblia es la Palabra de Dios y de que sus profecías se van a cumplir?” También usted puede tener esas incertidumbres.
Pero el caso de la Biblia se fortalece cuando vemos que ya se han cumplido muchas de las profecías que contiene. Además, en la Biblia no hay absolutamente ninguna profecía de la que se haya probado que es falsa. Eso nos da la confianza de que las otras profecías también se van a cumplir en el momento que se les ha señalado.
Se podría escribir todo un libro sobre este tema. En primer lugar, podemos ver las numerosas profecías del Antiguo Testamento sobre la venida del Mesías que se cumplieron en Jesucristo. He aquí unas pocas, que revelan asombrosos detalles. El Mesías va a:

• venir durante el cuarto imperio mundial—Roma (Daniel 2:39–45);
• venir de la tribu de Judá (Génesis 49:10);
• nacer de una virgen (Isaías 7:14; Mateo 1:22, 23);
• nacer en Belén (Miqueas 5:2);
• ministrar a lo largo del Mar de Galilea (Isaías 9:1, 2);
• ser muerto como pago por el pecado de la humanidad (Isaías 53:5);
• tener sus ropas repartidas por suertes (Salmo 22:18);
• ser sepultado en la tumba de un rico (Isaías 53:9); y
• resucitar de entre los muertos (salmo 16:10).

Además, se pueden sacar a la luz otras profecías que se han cumplido también en la historia humana. He aquí unas notables profecías que no son muy bien conocidas:
• Isaías predijo el nombre del guerrero (Ciro) que iba a conquistar Babilonia e iba a enviar a los israelitas a su hogar (Isaías 44:28; 45:1, 13).
• Ezequiel predijo que la ciudad de Tiro iba a ser destruida y no volvería a ser habitada jamás (Ezequiel 26:7–14). Todo eso ha ocurrido. Curiosamente, la Biblia no hace esa profecía respecto de la ciudad Hermana de Tiro, Sidón, y Sidón todavía existe.
• El libro de Nahúm predijo con detalle la caída de Nínive. Eso ocurrió cuando Nínive fue destruida por los babilonios en 612 a.C.
• Daniel 11 da una profecía detallada del periodo intertestamentario desde 530 hasta 165 a.C.
• Jesús predijo la destrucción de Jerusalén durante la existencia de su generación (Mateo 24:2, 34). Eso ocurrió cuando los romanos destruyeron Jerusalén en el 70 d.C.

Esta es una característica de la Biblia que no se ve en los libros sagrados de otras religiones. El Corán de Mahoma y los escritos sagrados de Buda, no contienen esas profecías predictivas. El cumplimiento de la profecía predictiva de la Biblia es una poderosa prueba de que la Biblia es un libro inspirado por Dios, y diferente de todos los otros libros religiosos. Eso da un fuerte testimonio del hecho de que la religión de la Biblia es ciertamente la verdadera religión. Si la Biblia puede predecir el futuro entonces debe ser un libro que procede de Dios y su religión debe ser verdadera.


Lugares equivocados para buscar el futuro

Un lugar equivocado para buscar información sobre el futuro es el mundo de lo oculto. Ni el diablo ni los espíritus malos, conocen el futuro porque sólo Dios lo conoce. Dios también les ha prohibido expresamente a los creyentes que incursionen en el mundo de los espíritus del mal. Deuteronomio 18:10–12 dice: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia”. En la Ley de Moisés se mencionan con frecuencia prohibiciones similares (Éxodo 22:18; Levítico 19:26, 31; 20:6). Sobre el malvado rey Manasés se dice esto: “Pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom, y observaba los tiempos, confiaba en agüeros, era dado a adivinaciones y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira” (2 Crónicas 33:6).
Otra fuente equivocada de información sobre el futuro es la astrología y los horóscopos. La astrología da por sentado que se puede averiguar el futuro mediante el estudio de la posición y de los aspectos astrológicos de los cuerpos celestes, con la idea de que esos cuerpos influyen sobre los acontecimientos en la tierra. En la Palabra de Dios no hay ningún apoyo para eso; esa era una superstición predominante ya en la antigua Babilonia y fue condenada por el profeta Isaías: “Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. He aquí que serán como el tamo; el fuego los quemará” (Isaías 47:13, 14). Tampoco hay apoyo para la astrología entre los académicos responsables. Considere esta cita:
La astrología se basa en la errónea creencia de que la tierra es el centro del universo y que está rodeada por el zodiaco, el cinturón imaginario en el cielo que abarca las trayectorias aparentes de los principales planetas, con excepción de Plutón. El sistema astrológico fue establecido en épocas remotas, y desde entonces la posición real de la tierra se ha desplazado con relación a las constelaciones. Eso significa que los doce signos del zodiaco, como se ven ahora, no son los mismos que veían los antiguos observadores. La mayoría de los astrólogos modernos ignoran este hecho, y basan sus predicciones sobre las trayectorias de las estrellas que existían hace dos mil años pero no hoy.
Es una ironía que la época actual, que se enorgullece de ser tan científica, se siga enloqueciendo con el ocultismo y la astrología. Siegbert Becker dijo; “es asombroso lo que la gente está dispuesta a creer, siempre y cuando no se enseñe en la Biblia”.


¿Qué pasa hoy con el don de la profecía?

¿Hay actualmente personas que tengan el don de la profecía? Recuerdo que cuando era niño leí las predicciones de una señora llamada Jeane Dixon, que era una católica devota que afirmaba que tenía el don de la profecía. Al final de cada año, se publicaban en los diarios sus predicciones para el año siguiente. ¿Qué debemos hacer ante una persona como esa?
La Biblia nos da dos pruebas que le podemos aplicar a cualquiera que pretenda que trae una nueva revelación de Dios. Las dos pruebas son: (1) ¿Está la nueva revelación de acuerdo con la revelación previa e inspirada de la Biblia? (2) ¿Se cumplen las profecías del supuesto profeta? La primera prueba se encuentra en Isaías 8:19, 20: “Si os dicen: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando”, responded: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”. ¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Es necesario comparar los mensajes de los supuestos profetas con “la ley y el testimonio”, es decir, con la Biblia. Dios no se puede contradecir a él mismo. Si los nuevos mensajes están en conflicto con algo de lo que hay en la Biblia, los nuevos mensajes no pueden venir de Dios.
La segunda prueba se encuentra en Deuteronomio 18:21, 22: “Tal vez digas en tu corazón: “¿Cómo conoceremos que esta no es palabra de Jehová?” Si el profeta habla en nombre de Jehová, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es de Jehová. Por presunción habló el tal profeta; no tengas temor de él”. Es necesario ver si las predicciones del profeta se cumplen. Si alguno es un verdadero profeta de Dios, entonces se deben cumplir las predicciones que hace sobre el futuro. Las dos pruebas mencionadas se pueden encontrar en la interacción de Jeremías con el falso profeta Hananías. Jeremías se dio cuenta de que las profecías de paz que hacía Hananías eran diferentes de las que hicieron los profetas que lo precedieron (Jeremías 28:8). Además, Jeremías afirmó: “Cuando se cumpla la palabra del profeta que profetiza paz, entonces él será conocido como el profeta que Jehová en verdad envió” (versículo 9).
¿Qué podemos decir sobre Jeane Dixon? La norma general es que muchas de sus predicciones han resultado falsas. Todavía tengo un recorte de septiembre de 1976en el que predijo que Gerald Ford iba a derrotar a Jimmy Carter en la elección de noviembre.
Carter ganó. Incluso en elecciones presidenciales, en las que la persona tiene una probabilidad 50/50 de acertar, Jeane Dixon no acertó en varias ocasiones. Jeane Dixon anunció también que en el medio oriente nació un líder político y religioso en 1962, y predijo que ese gobernante iba a ser famoso en la década de 1980 e iba a ser plenamente reconocido hacia 1999, y que iba a congregar a todo el mundo en una sola fe religiosa universal. Con esas falsas predicciones, Jeane Dixon demostró que no era una profetisa del Dios verdadero.
Lo mismo ha ocurrido con los otros supuestos profetas de las décadas y los siglos recientes; no ha habido ninguno cuyas profecías se hayan cumplido siempre. Esto nos hace completamente escépticos respecto de nuevas pretensiones de revelación divina. El don de la revelación divina directa parece que llegó a su fin en la iglesia cuando se completó la Biblia y con la muerte de los apóstoles y los profetas del primer siglo. También recordamos las palabras de Jesús, de que en los últimos tiempos “Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos” (Mateo 24:11). De todas maneras, si alguien afirma que es un profeta de Dios, tenemos las dos pruebas que Dios nos dio; preguntamos: ¿Su mensaje está de acuerdo con la Biblia? ¿Se cumplen sus profecías?


¿Qué podemos decir de Nostradamus?

Me pidieron que escribiera algo específicamente sobre Nostradamus. Me parece increíble que su popularidad se conserve hasta nuestros días. El verdadero nombre de Nostradamus era Michel de Nostredame; fue un médico y astrólogo francés que vivió entre 1503 y 1566. Nostradamus compuso centenares de poemas crípticos y enigmáticos, de cuatro versos cada uno, por lo que se les da el nombre de cuartetos. Esos cuartetos fueron recopilados en grupos de cien, a los que se ha llamado las Centurias de Nostradamus. Algunas personas han afirmado que Nostradamus pudo predecir el futuro en esos poemas o cuartetos.

He aquí un ejemplo (Centuria I, Cuarteto 26):

El gran rayo cae en hora diurna.
Mal y predicho o portador postulario:
Siguiente presagio cae en hora nocturna,
Conflicto en Reims. Londres: Etrusca pestífera.

Mi edición dice que estas palabras se cumplieron con los asesinatos de John F. Kennedy en 1963 y de Robert F. Kennedy en 1968. Desde luego, uno se pregunta cuánto conflicto hubo en Reims, Londres, y Toscana, cuando ocurrieron estos asesinatos. Y es evidente que una persona de otro lugar y de otra época, pudo tomar estas mismas palabras y aplicarlas a algo completamente diferente. Los cuartetos de Nostradamus son como la mayoría de los horóscopos y de las predicciones que se encuentran en las galletas de la fortuna; las palabras son tan vagas y tan ambiguas, que podrían significar cualquier cosa para cualquier persona.
He aquí un ejemplo más (Centuria X, Cuarteto 72):

El año mil novecientos noventa y nueve siete meses,
Del cielo vendrá un gran Rey de terror:
Resucitar el gran Rey de Algolmois,
Antes después de Marte reinar por dicha.

Por razones evidentes, este cuarteto recibió gran atención a finales del siglo 20. Ahora que podemos volver a mirar en el pasado al año 1999, podemos ver si Nostradamus tenía razón. ¿Han registrado los libros de historia la venida desde el cielo y la resurrección de un gran rey de los mongoles? ¿Hubo una gran guerra terrorífica? Es evidente que no. Eso demuestra que Nostradamus no fue un profeta del Dios verdadero: sus profecías no se cumplieron.


El propósito de este libro

Como la Biblia es la única y segura fuente de conocimiento sobre el futuro, el único propósito de este libro es presentar las enseñanzas que se encuentran en la Biblia sobre este tema. Nada más y nada menos. Usted puede esperar que este libro esté saturado de pasajes de la Biblia. Algunas de las palabras finales del libro de Apocalipsis vienen a nuestro corazón en el momento de comenzar: “Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18, 19). Moisés hizo una advertencia similar: “No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2).
Con certeza, existe el peligro de que le podamos disminuir algo al mensaje de la Biblia; es posible que digamos menos de lo que dice la Biblia. Por ejemplo más adelante en este mismo libro vamos a ver que algunas personas niegan, que Cristo vendrá en las nubes con gran gloria en el último día.
Sin embargo, el mayor peligro que existe en esta área es decir más de lo que dice la Biblia; es muy fácil ir más allá de lo que se revela claramente en la Escritura. Por ejemplo vamos a ver que algunas personas dicen que va a haber dos o tres resurrecciones y que habrá un reinado de Cristo durante mil años sobre la tierra. En relación con este peligro, el padre de la iglesia luterana americana C. F. W. Walther (1811–1887) dijo: “Oh, que horrible pecado podríamos cometer si introdujéramos nuestros propios pensamientos en los pensamientos de Dios; o hacer pasar nuestros propios pensamientos como si fueran pensamientos de Dios”.
En este propósito somos como una persona que va caminando por una caverna tenebrosa y dispone de una sola fuente de luz, una pequeña linterna. Con esa luz, hay muchas cosas que no se pueden ver. La mente puede comenzar a imaginar fácilmente todo tipo de cosas y presentimientos sobre el húmedo entorno. Sin embargo, todo lo que se puede saber con seguridad es lo que se puede ver claramente con la luz que da la linterna, y no hace ningún bien imaginarse cosas que están más allá de lo que se puede ver con claridad. De la misma manera, nos debemos atener a lo que se puede ver claramente con la “linterna” de la Biblia. Hay muchas cosas que no sabemos, pero lo que Dios nos ha revelado es suficiente para nuestras necesidades.
Por eso, el humilde propósito de este libro, con el favor de Dios, es presentar lo que hay en la Biblia en relación con los últimos tiempos. Oramos para que, por la gracia de Dios, no le añadamos ni le quitemos nada a su mensaje.


Bendiciones prometidas

También recibimos aliento en nuestro trabajo cuando vemos que Dios ha prometido cosas buenas para nosotros en el futuro. Para el creyente en Cristo Jesús, las enseñanzas sobre el fin de los tiempos son alegres y edificantes. Pablo se regocijó con la idea de lo que les espera a los creyentes: “Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman.… Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu” (1 Corintios 2:9, 10).
Dios también nos promete bendiciones cuando escuchamos y guardamos las palabras de sus profecías. El libro de Apocalipsis, en sus capítulos inicial y final, nos da una buena razón para continuar con el estudio que hacemos: “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3). “¡Vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro” (Apocalipsis 22:7).

¡Luz brillante, dulce y pura,
La Palabra del Señor!
De las almas la más dura
Salvará de grave error;

Ella a todos ilumina,
Instruyendo con bondad;
Nos concede Dios la dicha
De saber su voluntad.

Texto: Thomas M. Westrup (1887–1909) (CC 110:1)