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El estudio de eventos futuros

se llama a menudo «escatología«, del griego eschatos, que significa «último». Entonces, el estudio de la escatología es el estudio de las «últimas cosas».
Los incrédulos pueden hacer predicciones razonables sobre eventos futuros basadas en patrones de los acontecimientos pasados, pero está claro que de acuerdo con la naturaleza de la experiencia humana los seres humanos por sí mismos no pueden conocer el futuro. Por lo tanto, los incrédulos no pueden poseer un conocimiento seguro de ningún evento futuro. Pero los cristianos que creen en la Biblia están en una situación diferente. Aunque no podemos conocer todo sobre el futuro, Dios conoce todas las cosas sobre el futuro y en la Escritura nos ha comunicado los acontecimientos principales por venir en la historia del universo. Podemos tener absoluta confianza que estos eventos ocurran pues Dios nunca se equivoca y nunca miente.
 El estudio de estos eventos futuros que ocurrirán a los individuos se llaman a veces «escatología personal». Pero la Biblia también habla acerca de ciertos eventos mayores que afectarán al universo entero. Específicamente, ella nos habla de la segunda venida de Cristo, el milenio, el juicio final, el castigo eterno para los incrédulos y la recompensa eterna para los creyentes, y la vida con Dios en el nuevo cielo y la nueva tierra. El estudio de estos eventos se llama a veces «escatología general». En este capítulo estudiaremos el tema del regreso de Cristo, o su «segunda venida». Los capítulos subsecuentes tratarán el resto de los tópicos en un estudio de las últimas cosas.
Ha habido muchos debates —a veces acalorados— en la historia de la iglesia sobre cuestiones relacionadas con el futuro. En este capítulo comenzaremos con aspectos de la segunda venida de Cristo con los cuales todos los evangélicos están de acuerdo, y entonces al final se vuelve a una cuestión controversial: si Cristo puede retornar en cualquier momento. Entonces, en el siguiente capítulo discutiremos la cuestión del milenio, un tópico que ha sido una fuente de controversia entre cristianos.


A. Habrá un súbito, personal, visible y corporal regreso de Cristo

Jesús habló a menudo de su regreso. «Por eso también deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen» (Mt 24:44). Dijo: «Vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán, donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy» (Jn 14:3). Inmediatamente después que Jesús ascendió al cielo, dos ángeles le dijeron a los discípulos: «Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse» (Hch 1:11). Pablo enseñó: «El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios» (1 Ts 4:16). El autor de Hebreos escribió que Cristo «aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan» (Heb 9:28). Santiago escribió: «la venida del Señor, que ya se acerca» (Stg 5:8). Pedro dijo: «Pero el día del Señor vendrá como un ladrón» (2 P 3:10). Juan escribió: «cuando Cristo venga seremos semejantes a él» (1 Jn 3:2). Y el libro de Apocalipsis hace frecuentes referencias al regreso de Cristo, y termina con la promesa» «Sí, vengo pronto», y Juan responde: «Amén. ¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22:20).
Este tema, entonces, se menciona frecuentemente a lo largo del Nuevo Testamento. Esta es la esperanza de la iglesia del Nuevo Testamento. Estos versículos predicen un súbito regreso de Cristo que será dramático y visible («¡Miren que viene en las nubes! Y todos lo verán con sus propios ojos», Ap 1:7). Los pasajes son demasiados explícitos como para permitir la idea (una vez popular en los círculos protestantes liberales) de que el propio Jesús no vendrá, sino que simplemente vendrá el espíritu de Cristo, en el sentido de que la aceptación de sus enseñanzas y la imitación de su estilo amoroso de vida regresarían de forma creciente a la tierra. No son sus enseñanzas o su manera de vivir, sino «el propio Señor» quien descenderá del cielo (1 Ts 4:16). Es el mismo Jesús «que ha sido llevado de entre ustedes al cielo» el que «vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse» (Hch 1:11). Su aparición no será una venida meramente espiritual para morar en los corazones de las personas, sino un regreso personal y corporal «de la misma manera que lo han visto irse».


B. Debemos esperar ansiosos el regreso de Cristo

La respuesta de Juan al final de Apocalipsis deben caracterizar los corazones de los cristianos de todas las épocas: «Amén, ¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22:20). El verdadero cristianismo nos prepara para «vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro Dios y Salvador Jesucristo» (Tit 2:12–13). Pablo dice: «nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo» (Fil 3:20). El término «Marana ta», en 1 Corintios 16:22 significa también «¡Nuestro Señor, viene!» (1 Co 16:22 RVR).
¿Esperan ansiosos los cristianos el regreso del Señor? Mientras más los cristianos queden atrapados en el disfrute de las cosas de esta vida, y mientras más descuiden el genuino compañerismo cristiano y su relación personal con Cristo, menos anhelarán su regreso. Por otro lado, muchos cristianos que experimentan sufrimientos y persecución, o que están enfermos y tienen más años, y aquellos cuyo andar diario con Cristo es profundo y vital, sentirán un mayor anhelo por su regreso. Entonces, en cierta medida, el grado en que realmente anhelemos el regreso de Cristo es una medida de la condición espiritual de nuestras vidas en ese momento. También da alguna medida del grado en que vemos el mundo tal cual es realmente, como Dios lo ve, siervo del pecado y en rebelión contra Dios, y bajo el poder del maligno (1 Jn 5:19).
¿Significa esto que no debemos emprender proyectos a largo plazo? Si un científico que es cristiano ansiosamente espera el regreso de Cristo, ¿debe iniciar un proyecto de diez años? ¿O debe un cristiano comenzar un curso de tres años en un seminario de teología o una universidad bíblica? ¿Qué si Cristo fuera a regresar el día antes de la graduación de esa institución, antes que hubiera la más mínima oportunidad de dedicar un monto significativo de tiempo al ministerio real?
Ciertamente debemos emprender actividades a largo plazo. Es precisamente por esta razón que Jesús no nos permite conocer el verdadero momento de su regreso (ver más adelante): quiere que nos ocupemos de obedecerle, no importa cuál sea nuestro camino en la vida, hasta el mismo momento de su regreso. Estar «listos» para el regreso de Cristo (Mt 24:44) es estar obedeciéndolo fielmente en el presente, activamente involucrados en cualquier actividad a la que nos haya llamado. De acuerdo con la naturaleza de la situación, como no sabemos cuándo regresará, sin duda ese día habrá algunos misioneros que en ese momento parten para su campo de misión, que nunca llegarán a su destino. Habrá algunos en el último año de su educación teológica que nunca utilizarán su entrenamiento para pastorear una iglesia. Habrá algunos investigadores ofreciendo su disertación doctoral ese día, los frutos de años de investigación que nunca se publicarán y nunca ejercerán influencia en el mundo. Pero a todas esas personas que son cristianas, Jesús siempre les dirá: «¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu Señor!» (Mt 25:21).


C. No sabemos cuándo Cristo volverá

Varios pasajes indican que no sabemos, ni podemos saber, el momento del regreso de Cristo. «Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen» (Mt 24:44). «Manténgase despiertos porque no saben ni el día ni la hora» (Mt 25:13). Por otra parte, Jesús dijo: «Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. ¡Estén alerta! ¡Vigilen! Porque ustedes no saben cuándo llegará ese momento» (Mr 13:32–33).
Es evadir la fuerza de esos pasajes decir que no podemos saber el día o la hora, pero que podemos conocer el mes o el año. Permanece el hecho que Jesús viene «cuando menos lo esperen» (Mt 24:44), y «a la hora que no penséis» (Lc 12:40 RVR). En estos versículos la palabra «hora» hora se entiende mejor en un sentido más general, como referencia a un momento cuando algo tendrá lugar, no necesariamente a un período de tiempo de sesenta minutos.) El objetivo de estos pasajes es que Jesús nos dice que no podemos saber cuándo él regresará. Como vendrá en un momento inesperado, debemos estar listos en todo momento para su regreso.
El resultado práctico de esto es que todo el que alega conocer específicamente cuándo regresa Jesús debe ser considerado equivocado. Los Testigos de Jehová han hecho muchas predicciones de fechas específicas para el regreso de Cristo, y todas ellas han resultado estar equivocadas. Pero otros en la historia de la iglesia han hecho también esas predicciones, a veces afirmando tener un nuevo entendimiento de las profecías bíblicas, y en ocasiones haber recibido revelaciones personales del propio Jesús que indican el momento de su regreso. Y es desafortunado que muchos hayan sido engañados por estas afirmaciones, debido a que si las personas están convencidas que Cristo regresará (por ejemplo) en un mes, comenzarán a retirarse de todos los compromisos de largo plazo. Sacarán a sus hijos de la escuela, venderán sus casas, renunciarán a sus empleos y dejarán de trabajar en cualquier proyecto de largo plazo sea en la iglesia o en algún otro lugar. Puede que inicialmente sientan un creciente celo por la evangelización y la oración, pero la naturaleza irracional de su conducta contrarrestará cualquier impacto evangelístico que puedan ejercer. Por otro lado, simplemente están desobedeciendo la enseñanza de la Escritura de que la fecha del regreso de Cristo no puede conocerse, lo que significa que hasta sus oraciones y compañerismo con Dios se dañarán también. Todo el que afirme conocer la fecha en que Cristo regresará —no importa la fuente— se debe rechazar como alguien equivocado.


D. Todos los evangélicos concuerdan sobre los resultados últimos del regreso de Cristo

No importa cuales sean sus diferencias sobre los detalles, todos los cristianos que aceptan la Biblia como su autoridad máxima concuerdan que el resultado final y último del regreso de Cristo será el juicio de los incrédulos y la recompensa final de los creyentes, y que éstos vivirán con Cristo en un nuevo cielo y una nueva tierra por toda la eternidad.
Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo reinará y será adorado en un reino eterno donde no habrá más pecado, pena ni sufrimiento. Discutiremos estos detalles más ampliamente en los siguientes capítulos.


E. Hay desacuerdo sobre los detalles de los eventos futuros

A pesar de todo, los cristianos difieren sobre los detalles específicos que conducen y siguen inmediatamente al regreso de Cristo. Ellos difieren específicamente sobre la naturaleza del milenio y la relación del regreso de Cristo con el milenio, la secuencia del regreso de Cristo y el período de la gran tribulación que vendrá sobre la tierra, y la cuestión de la salvación del pueblo judío (y de la relación entre los judíos salvos y la iglesia).
Antes que examinemos algunas de estas cuestiones con más detalle, es importante subrayar la posición genuinamente evangélica de aquellos que sostienen diferentes posiciones sobre estas cuestiones. Todos los evangélicos que sostienen estas distintas posiciones concuerdan que la Escritura está libre de errores, y tienen el compromiso de creer todo lo que la Escritura enseña. Sus diferencias tienen que ver con la interpretación de varios pasajes relacionados con estos acontecimientos, pero sus diferencias sobre estos temas deben ser vistas como cuestiones de importancia secundaria, no como diferencias sobre cuestiones doctrinarias fundamentales.
A pesar de todo, vale la pena que dediquemos tiempo al estudio de estas cuestiones con más detalle, porque podemos obtener una mejor comprensión de la naturaleza de estos eventos que Dios ha planeado y nos ha prometido, y porque todavía hay esperanza de que se produzca una mayor unidad en la iglesia cuando acordemos examinar estos temas de nuevo con más detalle y nos empeñemos en discutirlos como se debe.


F. ¿Podría Cristo volver en cualquier momento?

Una de las áreas de desacuerdo importante trata de la cuestión de si Cristo podría regresar en cualquier momento. Por un lado, hay muchos pasajes que nos instan a estar listos porque Cristo regresará cuando menos lo esperemos. Por otro lado, hay varios pasajes que hablan de ciertos eventos que ocurrirán antes del regreso de Cristo. Ha habido diferentes maneras de resolver la aparente tensión entre estos dos conjuntos de pasajes, con algunos cristianos que concluyen que Cristo aun podría regresar en cualquier momento, y otros que concluyen que no podría regresar por lo menos en una generación, porque tomaría ese tiempo el cumplimiento de algunos de los acontecimientos vaticinados que deben ocurrir antes de su regreso.

1. Versículos que predicen un regreso de Cristo súbito e inesperado. A fin de sentir la fuerza acumulada de los pasajes que predicen que Cristo vendrá muy pronto, ayuda relacionarlos aquí en orden:

Manténganse despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor. Pero entiendan esto: Si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto para no dejarlo forzar la entrada. Por eso ustedes deben también estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen. (Mt 24:42–44; cf. 36–39)

El día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada el señor volverá. (Mt 24:50)

Manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora. (Mt 25:13)

Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. ¡Estén alerta! ¡Vigilen! Porque ustedes no saben cuándo llegará ese momento (Mr 13:32–33).

Es como cuando un hombre sale de viaje y deja su casa al cuidado de sus siervos, cada uno con su tarea, y le manda al portero que vigile. Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben cuándo volverá el dueño de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos! (Mr 13:34–37)

Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del hombre vendrá. (Lc 12:40)

¡Marana ta! (1 Co 16:22)

En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. (Fil 3:20)

Porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. (1 Ts 5:2)

Y nos enseña a rechazar la impiedad … Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y domino propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tit 2:12–13)

Sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. (Heb 10:25)

Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor … Manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca … ¡El juez ya está a la puerta! (Stg 5:7–9)

Ya se acerca el fin de todas las cosas. (1 P 4:7)

Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada. (2 P 3:10)

El tiempo está cerca (Ap 1:3)

¡Miren que vengo pronto (Ap 22:7)

¡Miren que vengo pronto! Tengo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. (Ap 22:12)

El que da testimonio de estas cosas, dice: «Sí, vengo pronto». Amén. ¡Ven, Señor Jesús! (Ap 22:20)

¿Qué diremos de estos pasajes? Si no hubiera pasajes en el Nuevo Testamento sobre señales que precederían el regreso de Cristo, probablemente concluiríamos de los pasajes acabados de citar que Jesús podría venir en cualquier momento. En este sentido, ¿podríamos decir que el regreso de Cristo es inminente? Parecería embotar la fuerza de los mandatos a estar listos y vigilar si hubiera una razón para pensar que Cristo no volvería pronto.
En este punto, antes de examinar los pasajes sobre las señales que preceden el regreso de Cristo, debe considerarse otro problema. ¿Estaban Jesús y el Nuevo Testamento equivocados en su expectativa de que él regresaría pronto? ¿No piensan ellos y aun enseñan que la segunda venida de Cristo ocurriría en solo unos pocos años? De hecho, un punto de vista de mucho relieve entre especialistas liberales del Nuevo Testamento ha sido que Jesús enseñó erróneamente que él regresaría pronto.
Pero ninguno de los textos citados requiere esta interpretación. Los textos que dicen estad listos no dicen cuánto tiempo tendremos que esperar, ni tampoco dicen los textos que Jesús viene en un momento que no esperamos. En cuanto a los textos que dicen que Jesús viene «pronto», tenemos que darnos cuenta que los profetas bíblicos a menudo hablan en términos de una «abreviación profética», que ven los acontecimientos futuros pero no ven el tiempo que media antes que esos eventos ocurran.
Georg Ladd dice:

Los profetas estaban poco interesados en la cronología, y el futuro se veía siempre como inminente … los profetas del Antiguo Testamento mezclaban las perspectivas de lo cercano y lo lejano para formar un solo lienzo. La profecía bíblica no es tridimensional en lo fundamental, sino bidimensional; tiene altura y ancho pero se preocupa poco de la profundidad, i.e., la cronología de los eventos futuros … lo distante se percibe a través de la transparencia de lo inmediato. Es verdad que la iglesia primitiva vivió a la expectativa del regreso del Señor, y está en la naturaleza de la profecía bíblica hacer posible que cada generación viva a la expectativa del fin.

Pedro también nos recuerda que el Señor tiene una perspectiva del tiempo diferente a la nuestra, de manera que el «pronto» puede que no sea lo que esperamos: «Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza» (2 P 3:8–9).

2. Señales que preceden el regreso de Cristo. El otro conjunto de textos a ser considerados hablan de varias señales que la Escritura dice precederán el momento del regreso de Cristo. De hecho, Berkhof dice: «De acuerdo con la Escritura tienen que ocurrir varios eventos importantes antes del regreso del Señor, y por lo tanto esta no puede llamarse inminente».
Aquí sería útil relacionar aquellos pasajes que se refieren más directamente a las señales que deben ocurrir antes del regreso de Cristo.

a. La predicación del evangelio a todas las naciones:
Pero primero tendrá que predicarse el evangelio a todas las naciones (Mr 13:10; cf. Mateo 24:14)

b. La Gran Tribulación:

Cuando sepan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá terremotos por todas partes; también habrá hambre. Esto será apenas el comienzo de los dolores. (Mr 13:7–8; cf. Mt 24:15–22; Lc 21:20–24)

Porque serán días de tribulación como no ha habido desde el principio, cuando Dios creó al mundo, ni la habrá jamás. Si el Señor no hubiera acortado esos días, nadie sobreviviría.]* Pero por causa de los que ha elegido, los ha acortado. (Mr 13:19–20)

c. Falsos profetas que harán señales y milagros:

Porque surgirán falsos profetas que harán señales y milagros, para engañar, de ser posible, aun a los elegidos. (Mr 13:22; cf. Mt 24:23–24)

d. Señales en los cielos

Pero en aquellos días, después de esa tribulación, «se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos». Verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. (Mr 13:24–25; cf. Mt 24:29–30; Lc 21:25–27)

e. La venida del hombre de pecado y la rebelión: Pablo escribe a los tesalonicenses que Cristo no vendrá hasta que el hombre de pecado sea primero revelado, y entonces el Señor Jesús lo destruirá en su venida. A este «hombre de pecado» se le identifica a veces con la bestia de Apocalipsis 13, y a veces se le llama el anticristo, el peor y último en la serie de «anticristos» mencionados en 1 Juan 2:18. Pablo escribe:

Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo … primero tiene que llegar la rebelión contra Dios y manifestarse el hombre de maldad, el destructor por naturaleza. Este se opone y se levanta contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de adoración, hasta el punto de adueñarse del templo de Dios y preten
der ser Dios … Bien saben que hay algo que detiene a este hombre, a fin de que él se manifieste a su debido tiempo. Es cierto que el misterio de la maldad ya está jerciendo su poder; pero falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. Entonces se manifestará aquel malvado, a quien el Señor Jesús derrocará con el soplo de su boca y destruirá con el esplendor de su venida. El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros, señales y prodigios falsos. Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad y así ser salvos. (2 Ts 2:1–10)

f. La salvación de Israel: Pablo habla del hecho de que muchos judíos han confiado en Jesús, pero dice que algún día en el futuro un gran número será salvo:

Pero si su transgresión ha enriquecido, es decir si su fracaso ha enriquecido a los gentiles, ¡cuánto mayor será la riqueza que su plena restauración producirá! (Ro 11:12)

Hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles. De esta misma manera todo Israel será salvo. (Ro 11:25–26)

g. Conclusiones de estas señales que preceden el regreso de Cristo: El impacto de estos pasajes parece tan claro que, como se mencionó arriba, muchos cristianos sienten simplemente que Cristo no puede retornar en cualquier momento. Cuando examinamos la lista de señales ofrecidas arriba, no parece que requiere argumentar mucho para demostrar que la mayoría de estos eventos, o quizá todos ellos, no han ocurrido aún. O por lo menos ese parece ser el caso tras una primera lectura de estos pasajes.

3. Posibles soluciones. ¿Cómo podemos reconciliar los pasajes que parecen advertirnos que estemos listos porque Cristo podría venir en cualquier momento, con los pasajes que indican que varios acontecimientos importantes y visibles deben tener lugar antes que Cristo pueda volver? Se han propuesto varias soluciones.
Una solución podría ser afirmar que Cristo no podría volver en ningún momento. Louis Berkhof asume esta posición, en la frase arriba citada. Cuánto tiempo pasaría antes que Cristo regresara depende del estimado de cada persona sobre cuánto tiempo demorarían en cumplirse algunas señales, tales como la predicación del evangelio a todas las naciones, la llegada de la gran tribulación, y la congregación de todos los judíos que serán salvos.
Este punto de vista tiene dos dificultades. Primero, realmente parece anular la fuerza de la advertencia de Jesús de que debemos vigilar, estar listos, y de que él regresaría en un momento que no esperamos. ¿Qué fuerza tiene una advertencia de estar listos para el regreso de Cristo en un momento inesperado cuando sabemos que esta venida no puede ocurrir en muchos años? La sensación de espera urgente del regreso de Cristo disminuye mucho o se niega por completo en esta posición, y el resultado parece ser absolutamente contrario a la intención de Jesús al hacer tales advertencias.
Segundo, esta posición parece utilizar estas señales de una forma completamente opuesta a la forma que Jesús quería que se usara. Se ofrecen las señales de manera que, cuando las veamos, intensificarán nuestra expectación del regreso de Cristo. Jesús dijo: «Cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención» (Lc 21:28). Y las advertencias también se ofrecen para impedir que los creyentes se extravíen y sigan falsos mesías: «Tengan cuidado de que nadie los engañe—comenzó Jesús a advertirles. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: «Yo soy», y engañarán a muchos … Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis» (Mr 13:5–6, 21). De manera que se ofrecen las señales para impedir que los cristianos se sorprendan con estos notables eventos, para asegurarles que Dios los conoce por anticipado, y para impedir que sigan tras supuestos mesías que no vienen de un modo dramático, visible y como conquistador del mundo, como vendrá Jesús. Pero las señales nunca se ofrecen para hacer que pensemos: «Jesús no podría venir en unos pocos años» No hay indicios de que Jesús dio estas señales a fin de proveer a los cristianos con una razón para que no estuvieran listos para su venida ¡o a fin de alentarlos a no esperar que él podría venir en cualquier momento! Utilizar las señales que precederán el regreso de Cristo de esta manera (como hace Berkhof, por ejemplo), es utilizarlas de una manera que Jesús nunca se propuso. Por lo tanto, no parece convincente decir que Cristo no podría venir en cualquier momento.
Otra solución importante a este problema es decir que Cristo [de hecho podría venir en cualquier momento, y reconciliar los dos conjuntos de pasajes de varias maneras. (1) Una forma de conciliarlas es decir que el Nuevo Testamento habla de dos regresos distintos de Cristo, o dos segundas venidas de Cristo, esto es, una venida secreta en la que Cristo se lleva a los cristianos del mundo (una venida «para sus santos»), y entonces, siete años después que haya ocurrido la tribulación sobre la tierra, una venida visible, pública, triunfante (una venida «con sus santos») en la que Cristo viene a reinar sobre la tierra. Durante el intervalo de siete años todas las señales que todavía no se hayan cumplido (la gran tribulación, los falsos profetas con señales y milagros, el anticristo, la salvación de Israel, y las señales en los cielos) se cumplirán, de manera que no hay ninguna tirantez entre esperar por una venida que podría ocurrir «en cualquier momento» y comprender que una posterior venida estará precedida por muchas señales.
El problema con esta solución es que resulta difícil derivar dos venidas separadas de Cristo de los pasajes que predicen su regreso. Sin embargo, no discutiremos esta cuestión aquí, pero la trataremos en el siguiente capítulo, cuando se considere el punto de vista del milenio pre-tribulación del regreso de Cristo. También debemos anotar que esta solución es históricamente bastante reciente, pero se la desconocía en la historia de la iglesia antes que John Nelson Darby la propusiera en el siglo diecinueve (1800–1882). Esto debe alertarnos sobre el hecho de que esta solución no es la única posible para la tirantez que se presenta en los pasajes citados arriba.
(2) Otra solución es decir que todas las señales se han cumplido, y por lo tanto Cristo podría regresar en cualquier momento. Según este punto de vista, se podría esperar un posible cumplimiento de estas señales en los eventos de la iglesia primitiva, aun en el primer siglo. En cierto sentido, podría decirse, que el evangelio se predicó de hecho a todas las naciones, falsos profetas se levantaron y se opusieron al evangelio, hubo una gran tribulación con la persecución que sufrió la iglesia a manos de algunos emperadores romanos, el hombre de maldad era de hecho el emperador Nerón, y el número del pueblo judío que será salvo ha aumentado gradualmente a lo largo de la historia de la iglesia, pues el propio Pablo se pone a sí mismo como ejemplo del comienzo de la congregación del pueblo judío (Ro 11:1). Discutiremos con más detalle en la siguiente sección el punto de vista de que las señales que preceden al regreso de Cristo puede que ya se hayan cumplido, pero aquí podemos simplemente anotar que muchas personas no han hallado convincente ningún punto de vista que dice que ellas han ocurrido porque estas señales les parece que apuntan a eventos mucho mayores que los que tuvieron lugar en el primer siglo.
(3) Hay otra manera posible de conciliar estos dos conjuntos de pasajes.
Es decir que es poco probable pero posible que las señales ya se hayan cumplido, y que por lo tanto no podemos simplemente saber con certeza en ningún momento de la historia si todas las señales se han cumplido o no. Esta posición es atractiva pues toma en serio el propósito primario de las advertencias, y el hecho de que no cono ceremos cuándo Cristo regresará. Con respecto a las señales, su propósito primario es intensificar nuestras expectativas sobre el regreso de Cristo. Por lo tanto, cuando quiera que veamos indicios de cosas que se asemejan a estas señales, se elevarán e intensificarán nuestras expectativas sobre el regreso de Cristo. Con respecto a las advertencias de estar listos, los que abogan por esta posición dirían que Cristo podría regresar en cualquier momento (pues no podemos estar seguros de que las señales no se han cumplido), de manera que debemos estar listos, aunque es poco probable que Cristo regresará de inmediato (porque parece que aun deben cumplirse varias señales). Por último, esta posición está de acuerdo con que no podemos saber cuándo regresará Cristo, y que regresará en el momento cuando no lo esperemos.
¿Pero es posible que estas señales se hayan cumplido? Las podemos examinar una a una. En cada caso nuestra conclusión será que es poco probable, pero posible, que la señal ya se haya cumplido.

a. La predicación del evangelio a todas las naciones. ¿Se ha predicado el evangelio a todas las naciones? Probablemente no, pues hay muchos grupos lingüísticos y tribus que aun no han escuchado el evangelio. Por consiguiente, es poco probable que esta señal se haya cumplido. No obstante, Pablo sí habla en Colosenses sobre la divulgación mundial del evangelio. Habla de que «el evangelio que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo» (Col 1:5–6). También habla de que «este es el evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo, y del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor» (Col 1:23). Con estos versículos él ciertamente no indica que toda criatura viva ha escuchado la proclamación del evangelio, sino que su proclamación ha avanzado en todo el mundo, y que en un sentido por lo menos alegórico el evangelio ha sido predicado a todo el mundo o a todas las naciones. Por lo tanto, es poco probable pero posible que esta señal se cumplió inicialmente en el primer siglo y se ha cumplido en mayor medida muchas veces desde entonces.

b. La Gran Tribulación: De nuevo, parece que el lenguaje de la Escritura indica un período en el que llega a la tierra un sufrimiento mucho mayor de todo lo que hasta ahora se ha experimentado. Pero se tiene que comprender que muchas personas han entendido las advertencias de Jesús sobre la gran tribulación como referidas al sitio romano de Jerusalén durante la Guerra Judía de 66–70 d.C. El sufrimiento durante esa guerra fue efectivamente terrible, y pudo ser lo que Jesús describía al predecir esta tribulación. De hecho, desde el primer siglo, ha habido muchos períodos de violenta e intensa persecución de los cristianos, y aun en nuestro siglo mucho de esto ha ocurrido en amplias porciones del globo terráqueo, con cristianos horriblemente perseguidos en la antigua Unión Soviética, en la China comunista, y en los países musulmanes. Sería difícil convencer a algunos cristianos en este siglo quienes han pasado por décadas de persecución por su fe, y han conocido persecuciones que afectan a otros cristianos a lo largo de grandes segmentos del mundo, que esa gran tribulación ciertamente no ha ocurrido todavía. Han deseado y orado durante años porque Cristo venga y los rescate de la tribulación que padecen.
Una vez más, aunque podemos pensar que las palabras de Jesús indican la probabilidad de una persecución todavía mayor que viene en el futuro, es difícil estar seguros de esto. Parece apropiado concluir que es poco probable pero posible que la predicción de una gran tribulación ya se haya cumplido.

c. Falsos cristos y falsos profetas: En lo que toca a los falsos cristos y falsos profetas que harán señales y milagros, cualquier misionero que haya trabajado entre gente donde la brujería y la actividad demoníaca están rampantes estarían dispuestos a testificar que «señales y maravillas» aparentemente milagrosas se han producido por el poder demoníaco para oponerse a la difusión del evangelio. Sin duda por siglos se han realizado milagros demoníacos y falsas señales, por lo menos desde el tiempo en que los magos de la corte del Faraón produjeron falsas señales en oposición a los milagros de Moisés (Éx 7:11; 8:7; cf. la actividad de Simón el hechicero en Hch 8:9–11). Cualquiera que sea la forma específica que ello asuma, esa producción de milagros engañosos está casi siempre acompañada por religiones falsas, que extravían a mucha gente (los líderes de esos grupos pueden denominarse falsos mesías y falsos profetas). Parece posible que las palabras de Jesús predigan una manifestación mucho mayor de este tipo de actividades justo en el momento anterior a su regreso, pero otra vez, es difícil estar seguros de que esto será así. Es mejor concluir que es poco probable pero aun posible que esta señal se haya cumplido ya.

d. Poderosas señales en los cielos: La ocurrencia de poderosas señales en los cielos es una señal que casi ciertamente no ha ocurrido todavía. Por supuesto, ha habido eclipses de sol y de luna, y han aparecido cometas, desde el comienzo del mundo. Pero Jesús habla de algo mucho mayor: «Se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos» (Mt 24:29). Aunque R. T. France intenta explicar esto como lenguaje simbólico que se refiere a la destrucción de Jerusalén y el juicio de Dios sobre ella, debe basar este alegato sobre la afirmación de Isaías 13:10 (de donde parecen tomarse las palabras de Jesús en Mt 24:29) es también lenguaje meramente simbólico que se refiere a la caída de Babilonia, por cuanto es más probable que tanto Isaías 13:10 y Mateo 24:29 habla de una aún futura caída literal de las estrellas y de un oscurecimiento del sol y la luna, algo que sería un preludio adecuado a la sacudida de la tierra y los cielos y la destrucción cósmica que vendrá tras el regreso de Cristo (vea Heb 1:10–12; 12:27; 2 P 3:10–11). Por otra parte, es significativo que esta descripción de eventos cósmicos en Mateo 24:29 esté seguida en el resto del pasaje por la oración: «Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria» (v. 30). Dados estos hechos, parece poco probable que las descripciones de la caída de las estrellas del cielo y el oscurecimiento del sol y la luna son un lenguaje meramente simbólico. Es mejor considerarlas como señales reales que ocurrirán justo antes del regreso de Cristo, y como tales, caen en una categoría diferente a la de las otras señales, pues parece seguro que aún no han ocurrido. Con todo, pueden ocurrir muy rápidamente —en el lapso de unos pocos minutos o con mucho de una hora o dos— para que los siga inmediatamente el regreso de Cristo. Estas señales particulares no son del tipo que nos llevarían a negar que Cristo podría regresar en cualquier momento.

e. La aparición del hombre de maldad: Muchos intentos se han hecho a lo largo de la historia para identificar al hombre de maldad (el «anticristo») con figuras históricas que tenían gran autoridad y trajeron desolación y devastación entre la gente sobre la tierra. Muchos pensaron que los antiguos emperadores romanos Nerón y Domiciano, quienes persiguieron severamente a los cristianos, serían el anticristo. (Muchos emperadores romanos, incluyendo estos dos, decían ser deidades y exigieron que se les adorara.) En épocas más recientes comúnmente se consideró que Adolfo Hitler era el anticristo, como lo fue José Stalin. Por otro lado, muchos protestantes desde la reforma, especialmente aquellos perseguidos por la iglesia católica, han pensado que uno u otro de los papas era el anticristo.
Pero todas estas identificaciones han probado ser falsas, y es probable que un «hombre de maldad» aún peor se levantará sobre la escena mundial y traerá sufrimientos sin paralelo y persecución, solo para que Jesús lo destruya cuando regrese. Pero el mal perpetrado por muchos de estos gobernantes ha sido tan grande que, al menos mientras estuvieron en el poder, sería difícil estar seguros que el «hombre de maldad» mencionado en 2 Tesalonicenses 2 aun no ha aparecido. De nuevo otra vez, es poco probable pero posible que esta señal se haya cumplido.

f. La salvación de Israel: Con respecto a la salvación de Israel como un todo, se debe decir de nuevo que Romanos 9–11 parece indicar que habrá una aún futura reagrupación del pueblo judío en que este se volverá y aceptará a Jesús como su Mesías. Pero no es seguro que Romanos 9–11 prediga esto, y muchos han alegado que no tendrá lugar ningún tipo de congregación ulterior del pueblo judío más allá de la que ya hemos visto a lo largo de la historia de la iglesia, pues el propio Pablo se presenta como ejemplo primario de esta congregación (Ro 11:1–2). Una vez más, es poco probable pero posible que esta señal ya se haya cumplido.
g. Conclusión: A excepción de las espectaculares señales en los cielos, es poco probable pero posible que estas señales ya se hayan cumplido. Por otra parte, la única señal que parece ciertamente que no ha ocurrido, el oscurecimiento del sol y la luna y la caída de las estrellas, podría ocurrir en el transcurso de unos pocos minutos, por eso parece apropiado decir que Cristo podría volver a cualquier hora del día o la noche. Es por lo tanto poco probable pero ciertamente posible que Cristo podría regresar en cualquier momento.
¿Pero le hace justicia esta posición a las advertencias que debemos estar preparados y que Cristo viene en el momento que no esperamos? ¿Se puede estar listos para algo que pensamos es poco probable que ocurra en el futuro cercano? Ciertamente sí. Todo el que lleva un cinturón de seguridad cuando maneja, o compra un seguro de automóvil, se prepara para un evento que él o ella piensa que es poco probable. De forma similar parece posible tomar con seriedad las advertencias de que Jesús podría venir cuando no lo esperamos, y no obstante decir que las señales que preceden su venida probablemente tendrán lugar en el futuro.
Esta posición ofrece beneficios espirituales positivos mientras buscamos vivir una vida cristiana en medio de un mundo que cambia velozmente. En el flujo y reflujo de la historia mundial, vemos de tiempo en tiempo acontecimientos que podrían ser la materialización final de algunas de estas señales. Ocurren, y entonces se esfuman. Durante los días más negros de la Segunda Guerra Mundial, parecía muy posible que Hitler fuera el anticristo. En tiempos de persecución contra la iglesia, puede parecer más probable que los cristianos estén en medio de la gran tribulación. Cuando escuchamos de terremotos y hambrunas y guerras, nos preguntamos si el regreso de Cristo no estará cerca. Entonces esos eventos se desvanecen y los líderes mundiales desaparecen de la escena, y la ola de eventos que llevan al fin de la era parece retroceder por un tiempo. Entonces una nueva ola de eventos irrumpe en la escena mundial, y de nuevo crecen nuestras expectativas del regreso de Cristo. Tras cada «ola» sucesiva de eventos, no sabemos cuál será la última. Y esto es bueno, pues Dios no intenta que lo sepamos. Quiere que continuemos anhelando el regreso de Cristo y esperando que ocurra en cualquier momento. Es espiritualmente insano que digamos que sabemos que estas señales no han ocurrido, y parece estirar los límites de una interpretación creíble decir que sabemos que estas señales han ocurrido. Pero parece encajar exactamente con el enfoque del Nuevo Testamento sobre el regreso de Cristo decir que no sabemos con certeza si estos eventos han ocurrido. Una exégesis responsable, estar a la espera de un regreso súbito de Cristo, y cierta medida de humildad en nuestro entendimiento, las tres cosas se preservan en esta posición.
Entonces, si Cristo regresa de pronto, no estaremos tentados a objetar que una u otra señal no ha ocurrido aún. Simplemente estaremos listos para darle la bienvenida cuando él aparezca. Y si todavía debe venir un gran sufrimiento, y si empezamos a ver una gran oposición al evangelio, un gran avivamiento entre el pueblo judío, un notable progreso en la predicación del evangelio a través del mundo, y aun señales espectaculares en los cielos, entonces no nos desalentaremos ni descorazonaremos, pues recordaremos las palabras de Jesús: «Cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención» (Lc 21:28).


PREGUNTAS PARA APLICACIÓN PERSONAL

1. Antes de leer el capítulo, ¿cree usted que Cristo podría regresar en cualquier momento? ¿Cómo afecta eso su vida cristiana? ¿Ahora qué piensa usted? Si su punto de vista ha cambiado, ¿qué efecto tendrá esto en su propia vida?
2. ¿Por qué piensa que Jesús decidió dejar el mundo por un tiempo y entonces regresar, en lugar de quedarse en la tierra tras su resurrección y predicar el evangelio a través del mundo él mismo?
3. ¿Anhela ahora intensamente el regreso de Cristo? ¿Ha sentido en el pasado un anhelo mayor? Si no tiene un muy fuerte anhelo por el regreso de Cristo, ¿qué factores en su vida piensa que contribuyen a esa falta de añoranza?
4. ¿Alguna vez decidió no emprender un proyecto a largo plazo porque pensó que el regreso de Cristo estaba cerca? ¿Tiene alguna vacilación ahora sobre proyectos a largo plazo a causa de esta razón? Si es así, ¿piensa que la vacilación tiene alguna consecuencia negativa en su vida?
5. ¿Está listo para el regreso de Cristo hoy? Si supiera que él va a volver en 24 horas, ¿qué relaciones o situaciones querría usted fortalecer antes de su regreso? ¿Piensa que el mandato de «estar listos» significa que usted debía intentar fortalecer esas cosas ahora, aun si piensa que es poco probable que él regrese hoy?


Grudem, W. (2007). Teología Sistemática:  

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